{"id":262,"date":"2022-02-05T11:05:53","date_gmt":"2022-02-05T11:05:53","guid":{"rendered":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/?p=262"},"modified":"2022-04-05T11:06:25","modified_gmt":"2022-04-05T11:06:25","slug":"precisiones-al-enfoque-territorial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/precisiones-al-enfoque-territorial\/","title":{"rendered":"Precisiones al enfoque territorial"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-group is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow\"><div class=\"wp-block-group__inner-container\"><div class=\"wp-block-post-author\"><div class=\"wp-block-post-author__avatar\"><img alt='' src='https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/aeacb10aebcd51d4c6c90145879ed46755ba2e6a6fcc50b217a4a08ad31e4274?s=48&#038;d=mm&#038;r=g' srcset='https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/aeacb10aebcd51d4c6c90145879ed46755ba2e6a6fcc50b217a4a08ad31e4274?s=96&#038;d=mm&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' \/><\/div><div class=\"wp-block-post-author__content\"><p class=\"wp-block-post-author__name\">Rafael Echeverri Perico &#8211; Director cient\u00edfico DATAUM<\/p><\/div><\/div>\n\n<div class=\"wp-block-post-excerpt\"><p class=\"wp-block-post-excerpt__excerpt\">Diversas dualidades conceptuales gravitan en torno al enfoque territorial, las cuales deben ser cuidadosamente abordadas \/ Proterritorios, IICA, 2009 <\/p><\/div><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Como producto de los cambios en los \u00e9nfasis de pol\u00edtica p\u00fablica presionados por los condicionantes estructurales mencionados se abre paso una visi\u00f3n integradora que reconoce el territorio como un elemento estructurante, como objeto de pol\u00edtica y como orientaci\u00f3n de los instrumentos y enfoques. La aplicaci\u00f3n de este enfoque se encuentra en un estado incipiente en la mayor\u00eda de nuestros pa\u00edses, sin embargo se realizan esfuerzos y estrategias encaminadas a darle cuerpo y lugar dentro de las estrategias de desarrollo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La construcci\u00f3n de estas pol\u00edticas tiene sus fuentes b\u00e1sicas en las teor\u00edas de desarrollo regional, donde se asume con claridad que el objeto de trabajo es el espacio, sus componentes, sus din\u00e1micas y procesos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En busca de la integraci\u00f3n territorial. <\/strong>Los antecedentes, desde la perspectiva de pol\u00edtica p\u00fablica, se remiten a las estrategias de desarrollo que priorizaron la integraci\u00f3n regional y la intercomunicaci\u00f3n, como prop\u00f3sito destacado al final de la primera mitad del pasado siglo, cuando se consideraba la urgente necesidad de superar la fragmentaci\u00f3n del territorio, el aislamiento, la inexistencia de mercados regionales y la precaria integraci\u00f3n nacional.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los modelos modernizantes que acompa\u00f1aron la sustituci\u00f3n de importaciones, presionaron propuestas de estructuraci\u00f3n regional a trav\u00e9s modelos de centros urbanos regionales y de modelos de subsidiaridad territorial, donde lo rural form\u00f3 parte de modelos regionales centrados en la l\u00f3gica de construcci\u00f3n de las bases de las sociedades industrializadas que ofrec\u00eda la propuesta del modelo de desarrollo \u201chacia adentro\u201d de las d\u00e9cadas 50 a 70. De all\u00ed vienen modelos n\u00edtidos de procesos de desarrollo regional, que influenciaron en forma importante las estrategias para el espacio rural a trav\u00e9s de modelos de Desarrollo Rural Integrado, DRI, que se hicieron comunes a casi todos los pa\u00edses de la regi\u00f3n. Una de las caracter\u00edsticas destacables de estos modelos fue su sentido modernizante e integrador, la prioridad puesta en la incorporaci\u00f3n de los territorios a la sociedad mayor, al desarrollo, a los mercados, a la red urbana, a la industrializaci\u00f3n, donde los espacios, antes aislados, se integran proveyendo materias primas, mano de obra y mercados para la industria creciente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario reconocer que estos modelos lograron la incorporaci\u00f3n de extensas zonas, la consolidaci\u00f3n de la frontera agr\u00edcola en muchos pa\u00edses y la consolidaci\u00f3n de redes urbanas jerarquizadas e integradas que estructuran el mapa regional, sirviendo de esqueleto a los espacios rurales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Integraci\u00f3n y brechas regionales. <\/strong>Por distintas razones nacidas de los desequilibrios y privilegios ancestrales, los procesos de integraci\u00f3n territorial se realizaron en un marco de enormes desigualdades regionales. Las diferencias en t\u00e9rminos de desarrollo relativo han configurado un mapa de extremos, entre regiones enormemente ricas y otras de profunda pobreza. La distancia entre el desarrollo del sur de Brasil y el nordeste, o entre el norte de M\u00e9xico y la regi\u00f3n sur, es similar a la que existe entre los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados de Europa y los pa\u00edses m\u00e1s pobres de Am\u00e9rica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estas diferencias han dado paso a objetivos de pol\u00edtica diferentes a los de integraci\u00f3n, abriendo el espacio para la incorporaci\u00f3n de objetivos de cohesi\u00f3n territorial y de inclusi\u00f3n. Un sentido de especializaci\u00f3n y diferenciaci\u00f3n territorial, se ha manifestado producto de diversas razones: las condiciones naturales b\u00e1sicas en t\u00e9rminos de potencial productivo, caso del nordeste con ecosistemas \u00e1ridos y semi\u00e1ridos; por los procesos de apropiaci\u00f3n de la tierra a partir de modelos de hacienda y plantaci\u00f3n t\u00edpicamente excluyentes y expoliadores, caso del norte de Colombia; por exclusi\u00f3n y patrones culturales a los que nunca se les otorgaron reconocimiento en los modelos de desarrollo dominantes, como el caso de los quilombolas en Brasil, los ind\u00edgenas mayas en Guatemala o los quechuas y aymaras en Bolivia. Pero tambi\u00e9n se producen por las estrategias mismas de desarrollo que aplican visiones duales que polarizan los efectos, hacia \u00e1reas econ\u00f3micas desiguales, que son apreciables por estar claramente localizadas territorialmente, en casos como las pr\u00f3speras pol\u00edticas, para el desarrollo de pr\u00f3speros sectores y encadenamientos agr\u00edcolas, orientados a pr\u00f3speros mercados de exportaci\u00f3n, en contraste con las precarias pol\u00edticas de desarrollo, para precarios productores, con miras a precarios mercados, igualmente localizados territorialmente. Las pol\u00edticas de subsidios aplicados en la agricultura han determinado una estructura regional y territorial, con gran afectaci\u00f3n de los mercados de la tierra por la v\u00eda de los precios y de las preferencias productivas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La realidad es que hoy Am\u00e9rica Latina sigue siendo una regi\u00f3n de profunda heterogeneidad territorial, seguramente mucho mayor que la heterogeneidad de tipos de productores o de tipos de sistemas productivos, que permanentemente es reconocida por las pol\u00edticas de desarrollo rural. Es este un desaf\u00edo enorme para las sociedades latinoamericanas m\u00e1s ricas, donde sus econom\u00edas tienden a buscar una integraci\u00f3n con sus \u201cpares\u201d en las regiones m\u00e1s desarrolladas del mundo, en los mercados m\u00e1s robustos, fuera de la regi\u00f3n, haciendo de la integraci\u00f3n internacional un potencial pecado que conduce a profundizar las brechas al interior de la regi\u00f3n. La l\u00f3gica de buscar los mercados, donde estos ya han sido creados, a cambio de dinamizar los mercados propios por la v\u00eda del aumento de la demanda agregada propia, por la v\u00eda de aumentar el ingreso y del desarrollo de las regiones y territorios de menor desarrollo, en la propia regi\u00f3n, est\u00e1 marcando la fuerza del mercado a favor del incremento de las brechas regionales, como una fuerza centr\u00edfuga propia del mercado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Desarrollo end\u00f3geno. <\/strong>En contraste con la idea de los modelos centrados en polos de desarrollo que marcaron la estrategia de integraci\u00f3n nacional en la mayor parte de los pa\u00edses de la regi\u00f3n, efectivamente contribuyendo a los prop\u00f3sitos de la integraci\u00f3n del territorio, se han venido abriendo paso una estrategia centrada en el reconocimiento de las potencialidades internas de los espacios locales. La base de este enfoque est\u00e1 en una estrategia de aprovechar al m\u00e1ximo los recursos disponibles en el mundo local, otorg\u00e1ndole prioridad a la capitalizaci\u00f3n de las ventajas que cada espacio tiene, en cuanto a su capital natural, humano, financiero, social y pol\u00edtico en un proyecto \u00fanico de tipo territorial.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta concepci\u00f3n privilegia los componentes, flujos, din\u00e1micas y redes locales en aras de formular un proyecto integral de desarrollo que le permita abordar las posibilidades de integraci\u00f3n con otros espacios y mercados, a partir de la construcci\u00f3n de sus propias potencialidades. El desarrollo end\u00f3geno ha sido aplicado en diversas modalidades, principalmente en la direcci\u00f3n de una visi\u00f3n de integraci\u00f3n con menores brechas.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso de Venezuela es especialmente interesante ya que este esquema se ha definido con el eje estructurante de una estrategia de desarrollo econ\u00f3mico y social hacia la equidad y la cohesi\u00f3n territorial. Igualmente hay ejemplos de ello en los modelos de cooperaci\u00f3n local y de la generaci\u00f3n de grupos de acci\u00f3n local en estrategias como las aplicadas en el programa Leader de desarrollo rural europeo. Sin embargo, hay diversas inquietudes respecto de las debilidades que el modelo podr\u00eda develar en situaciones como espacios en los cuales las carencias de capacidades, el d\u00e9ficit de capitales y la precaria integraci\u00f3n regional, no permiten que se logren verdaderas din\u00e1micas que favorezcan una integraci\u00f3n exitosa. Igual ocurre con las preocupaciones de \u00f3rdenes superiores territoriales, como los procesos nacionales y regionales que no se conforman por la mera adici\u00f3n de los espacios locales, sino que tienen dimensiones, componentes y procesos que responden a din\u00e1micas que superan lo local.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En general, el desarrollo end\u00f3geno tiene nexos y roles importantes dentro de marcos m\u00e1s claros de desarrollo regional, formando parte de unidades mayores de planeamiento y desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los desaf\u00edos de la pol\u00edtica sectorial agr\u00edcola. <\/strong>Un men\u00fa de pol\u00edticas, estrategias e instrumentos de pol\u00edtica p\u00fablica se ha ido consolidando a lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas, centrando la atenci\u00f3n en un conjunto de acciones que responden a las prioridades y demandas sectoriales. Un \u00e9nfasis especial ha sido puesto en el impulso del empresariado rural, tratando de promover acciones tendientes al fortalecimiento de capacidades que posibiliten el acceso y aprovechamiento de las oportunidades que los nuevos escenarios econ\u00f3micos ofrecen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las estrategias se pueden agrupar en: i. aquellas que buscan la creaci\u00f3n de un empresariado moderno, informado, comunicado, con visi\u00f3n hacia el mercado, con iniciativa, esp\u00edritu innovador y consciente de la administraci\u00f3n y gesti\u00f3n del riesgo, entre las que se destacan estrategias de capacitaci\u00f3n y asistencia t\u00e9cnica; ii. aquellas que se centran en la creaci\u00f3n de un ambiente que favorezca al acceso a activos productivos, con \u00e9nfasis en la correcci\u00f3n de las imperfecciones de los mercados de cr\u00e9dito y financiamiento, de tierras, de trabajo y de tecnolog\u00eda; iii. aquellas que se centran en el entorno econ\u00f3mico de la actividad empresarial, en la provisi\u00f3n de bienes p\u00fablicos, de dotaciones territoriales, institucionalidad, infraestructura y conocimiento y oferta tecnol\u00f3gica estrat\u00e9gica, la construcci\u00f3n de la denominada competitividad sist\u00e9mica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se aprecia una enorme tendencia a la uniformidad de estas estrategias, mostrando coincidencias en casi todos los pa\u00edses de la regi\u00f3n, donde las diferencias se encuentran en las estructuras institucionales y organizativas para se ejecuci\u00f3n y en los recursos asignados, m\u00e1s no en su orientaci\u00f3n. Una de las estrategias que intentan integrar estos instrumentos es el de la promoci\u00f3n de ordenamientos institucionales que integren las cadenas productivas en consideraci\u00f3n a los procesos de valor agregado, proporcion\u00e1ndole un sentido renovado a la eficiencia econ\u00f3mica por medio de acuerdos sectoriales, la participaci\u00f3n activa de los agentes econ\u00f3micos y la orientaci\u00f3n estrat\u00e9gica y focalizada de los instrumentos de la pol\u00edtica p\u00fablica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la aplicaci\u00f3n de estas estrategias se destaca el desaf\u00edo de llevarlas al nivel micro territorial, donde las cadenas tienen su real expresi\u00f3n como parte de un conjunto de v\u00ednculos y din\u00e1micas locales y regionales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una dualidad perversa. <\/strong>Como resultado de las luchas pol\u00edticas y las expresiones de los modelos democr\u00e1ticos en la regi\u00f3n, se han aplicado estrategias igualmente duales de las pol\u00edticas para enfrentar el desaf\u00edo del desarrollo local y rural. De un lado se ha aplicado una estrategia de desarrollo econ\u00f3mico, centrada en potenciar la econom\u00eda agr\u00edcola, los encadenamientos agroalimentarios y agroindustriales en funci\u00f3n de estrategias que permitan su eficiencia, productividad, competitividad y rentabilidad, a trav\u00e9s de instrumentos que permitan la expansi\u00f3n de modelos de inserci\u00f3n en los mercados, el aprovechamiento de las ventajas comparativas, el desarrollo de ventajas competitivas y la modernizaci\u00f3n e integraci\u00f3n a mercados din\u00e1micos, para lo cual se requiere un potencial b\u00e1sico, una dotaci\u00f3n inicial, que s\u00f3lo es cumplida por una peque\u00f1a porci\u00f3n de productores que concentran la propiedad o el acceso a los activos productivos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien, ahora no se hace expl\u00edcito en el discurso pol\u00edtico que antecede a estas pol\u00edticas, su presupuesto es que el desarrollo de estos sectores \u201cmodernos\u201d de la econom\u00eda agr\u00edcola, derramar\u00e1 sus beneficios a la sociedad rural, a trav\u00e9s de los mecanismos propios del mercado laboral y de capitales. Por otro lado, se estableci\u00f3 y fortaleci\u00f3 en las \u00faltimas d\u00e9cadas una familia de estrategias denominadas bajo el r\u00f3tulo de desarrollo rural, que constituye un eufemismo para estrategias compensatorias que reconocen impl\u00edcitamente que el supuesto de \u201cderrame\u201d no se ha de validar en la realidad, pero que no lo enfrenta ni pretende resolverlo. Estas estrategias de desarrollo rural parten de la focalizaci\u00f3n en poblaciones y productores marginales, subdotados de activos productivos, con altos niveles de pobreza, desintegrados de los flujos econ\u00f3micos y con evidentes falencias para ingresar a la din\u00e1mica de los sectores modernos. Es en \u00faltimas, una visi\u00f3n \u201calternativa\u201d al desarrollo econ\u00f3mico imperante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esto ha conducido a una especie de esquizofrenia en las pol\u00edticas que se expresa en unas pol\u00edticas para ricos y otras para pobres que no dialogan ni se complementan. En el caso del instrumental de pol\u00edtica p\u00fablica, gracias a esta dualidad, adquiere expresiones de notable contraste, seg\u00fan quienes sean los destinatarios de las estrategias. Esto se ve claramente en las estrategias de diferenciales de desarrollo de los territorios, seg\u00fan pertenezcan a uno u otro grupo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Desigualdad, causa y efecto. <\/strong>Los nuevos escenarios rurales y locales tienen un car\u00e1cter distintivo en Am\u00e9rica Latina, con especial presencia en Brasil, reflejado en la enorme desigualdad con la cual se da el desarrollo al interior de las sociedades y econom\u00edas locales, regionales, nacionales o continentales. La regi\u00f3n, la m\u00e1s inequitativa del planeta, se caracteriza por modelos duales y polarizantes en los cuales la herencia de privilegios hist\u00f3ricos de clases terratenientes se extiende formando una dicotom\u00eda de econom\u00edas modernas, integradas, competitivas y eficientes, y de modelos de producci\u00f3n arcaicos, generadores de fuerzas que reproducen la pobreza, la marginaci\u00f3n y la exclusi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, este es el coraz\u00f3n del desaf\u00edo de desarrollo de la regi\u00f3n: como lograr que los beneficios de econom\u00edas din\u00e1micas y eficientes, alcancen al grueso de la poblaci\u00f3n, contribuyan a la expansi\u00f3n de los mercados internos, la demanda agregada, el ingreso y el bienestar de la poblaci\u00f3n rural. Se ha asumido como un dato digno de la predestinaci\u00f3n, el hecho de un crecimiento incapaz de generar desarrollo. Las condiciones estructurales de estos desequilibrios se encuentran en las bases de mercados imperfectos, pero fundamentalmente, en modelos pol\u00edticos excluyentes y favorecedores de privilegios cuestionados por las fuerzas pol\u00edticas emergentes que enarbolan las fuerzas sociales locales y rurales. Este es el tema que menos ha evolucionado en la historia latinoamericana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde los modelos concentradores que nacieron con la conquista, se reforzaron en la colonia y se profundizaron en la era republicana, prevalecen las bases de una estructura desigual, ineficiente y limitante del potencial de desarrollo. Tradicionalmente esta desigualdad ha sido abordada desde una perspectiva individual y familiar, enfatiz\u00e1ndose la desigualdad en la distribuci\u00f3n del ingreso, pero ahora surgen voces fuertes que hacen ver que la desigualdad no es un problema s\u00f3lo de ingreso, que es un problema de derechos, de reconocimiento, de oportunidades y de acceso a mecanismos democr\u00e1ticos de formaci\u00f3n de capacidades, pero tambi\u00e9n que no es un problema individual exclusivamente sino que es social, es colectivo, es de espacios y territorios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dicotom\u00eda urbano-rural: otra cara de la dualidad. <\/strong>Otra de las formas como se manifiesta la visi\u00f3n dual del desarrollo es lo ocurrido con respecto de los conceptos de urbano y de rural. Se ha asumido, en forma generalizada, la aplicaci\u00f3n del concepto de separaci\u00f3n de dos mundos que requieren tratamientos diferenciados, dos mundos en pugna, en contraposici\u00f3n, en permanente lucha por una supremac\u00eda y por una preeminencia. Esto ha conducido en la pr\u00e1ctica a estrategias diferenciadas para el mundo rural y para el mundo urbano. Se han establecido definiciones tajantes que separan estos dos espacios, determinando tratamientos pol\u00edticos, institucionalidades, recursos y discursos que parten de la idea de una profunda separaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario reconocer que el proceso hist\u00f3rico da soporte a esta divisi\u00f3n, ya que la existencia de condiciones de absoluto aislamiento del mundo rural, hab\u00edan creado mundos separados e independientes, entre los centros urbanos y los campos aislados, contra lo cual se quer\u00eda trabajar. Pero la verdad es que esos espacios urbanos y rurales nunca estuvieron independientes, m\u00e1s a\u00fan en la Am\u00e9rica que construy\u00f3 una enorme red urbana, en la conquista misma, a partir de lo cual se dio a la creaci\u00f3n de un mundo rural.<\/p>\n\n\n\n<p>La oposici\u00f3n de estos dos mundos est\u00e1 delimitada por l\u00edneas fr\u00e1giles. Las definiciones de separaci\u00f3n de los dos mundos son tan poco claras que pr\u00e1cticamente no hay dos pa\u00edses que coincidan en sus estrategias y en sus criterios de clasificaci\u00f3n. Priman dos criterios de muy pobre contribuci\u00f3n estrat\u00e9gica a la definici\u00f3n de pol\u00edticas, de un lado una consideraci\u00f3n demogr\u00e1fica, de densidad poblacional, y de otra una econ\u00f3mica, de referencia al la importancia del sector agr\u00edcola en la conformaci\u00f3n de su estructura econ\u00f3mica. Ninguno de los dos criterios es suficientemente fuerte para respaldar una divisi\u00f3n conceptual y pol\u00edtica tan fuerte como la que existe en las estrategias de pol\u00edtica p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Los modelos basados en los enfoques territoriales contradicen en forma dr\u00e1stica esta visi\u00f3n de segmentaci\u00f3n del espacio, criticando aquellas interpretaciones seg\u00fan las cuales el centro poblado de una regi\u00f3n agr\u00edcola, donde se concentran los servicios a esa producci\u00f3n y, no pocas veces, la misma poblaci\u00f3n de productores agr\u00edscolas, deba ser considerada como urbana y ser excluida de las estrategias rurales, o m\u00e1s inexplicable a\u00fan, se le considere como una competencia al espacio rural. La visi\u00f3n territorial tiene una mirada diferente, donde los espacios y territorios son integrales y tienen una estructura de densidad demogr\u00e1fica, de sectorialidad econ\u00f3mica y de conformaci\u00f3n de paisaje que se complementa formando una unidad indisoluble, en su operaci\u00f3n, en sus funciones, en sus redes, en sus flujos y, por supuesto, en sus pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p>La dicotom\u00eda urbano-rural est\u00e1 rebatida de diferentes formas. Los mitos de la urbanizaci\u00f3n como patr\u00f3n de desarrollo, cultura y ordenamiento social, no se soporta en los hechos, m\u00e1s all\u00e1 de la concentraci\u00f3n f\u00edsica espacial de la poblaci\u00f3n, que no alcanza a ser un determinante del esp\u00edritu y menos del desarrollo de una sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pol\u00edticas de bienes privados vs. pol\u00edticas de bienes p\u00fablicos. <\/strong>Una de las caracter\u00edsticas de ambas familias de pol\u00edticas p\u00fablicas ha sido su sentido de transferencias de recursos p\u00fablicos que ha conducido a un discutible rentismo en las pol\u00edticas para la econom\u00eda moderna, donde se asume que se est\u00e1 favoreciendo la creaci\u00f3n de riqueza, y al asistencialismo en las pol\u00edticas para atender el desarrollo rural, donde se asume que se est\u00e1 favoreciendo la paz social, ambos, modelos cuestionables que han demostrado enormes ineficiencias en el gasto p\u00fablico, fuertes modelos de presi\u00f3n pol\u00edtica y bandera permanente de reivindicaci\u00f3n social. Este fen\u00f3meno no es exclusivo de nuestros pa\u00edses, igual ocurre en Europa, por ejemplo, ni tampoco es exclusivo del sector agr\u00edcola y rural, como se puede ver en sectores industriales y financieros, por ejemplo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este es un hecho significativo al que no siempre se le asigna su verdadero valor en la discusi\u00f3n sobre pol\u00edticas p\u00fablicas y que ha marcado, en forma dr\u00e1stica, la evoluci\u00f3n de las estrategias que nos ocupan, cuestionando directamente los modelos de asignaci\u00f3n de recursos y de orientaci\u00f3n de pol\u00edticas. Esto es producto de una estrategia de car\u00e1cter productivista que dio enorme importancia a la empresa rural, al empresario o al actor social, con mecanismos de asignaci\u00f3n de recursos individualizados, reduciendo la proporci\u00f3n de recursos asignados a los colectivos y sus territorios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario destacar que este modelo tiene profundas implicaciones pol\u00edticas que reflejan los intereses y demandas sociales, haciendo que los instrumentos privilegien las asignaciones individuales, privadas, sobre las asignaciones colectivas, p\u00fablicas, empujando la necesidad de revisar las estrategias de definici\u00f3n de beneficiarios de las estrategias y evidenciando el enfrentamiento entre los objetos de pol\u00edtica, entre individuos, empresas o productos, de un lado, y colectivos territoriales, por el otro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pol\u00edticas de oferta vs. pol\u00edticas de demanda. <\/strong>La b\u00fasqueda de modelos m\u00e1s integrales de pol\u00edtica p\u00fablica ha abierto paso a mecanismos de asignaci\u00f3n de recursos de inversi\u00f3n p\u00fablica que responden a esquemas de mayor descentralizaci\u00f3n en las decisiones de asignaci\u00f3n. La concentraci\u00f3n de las decisiones de gasto en los niveles centrales cre\u00f3 una cultura de pol\u00edtica de oferta, que se caracteriza por la predefinici\u00f3n, etiquetado y direccionamiento de los recursos a trav\u00e9s de la gesti\u00f3n directa de entidades, programas y proyectos dise\u00f1ados con escasa participaci\u00f3n de los actores afectados por dicha pol\u00edtica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Abundan los ejemplos de estrategias definidas desde los escritorios de la tecnocracia que define los marcos l\u00f3gicos, dentro de su propia l\u00f3gica, que establece las prioridades, dentro de su propia jerarqu\u00eda de prioridades, que define las metas, criterios de asignaci\u00f3n y mecanismos de operaci\u00f3n que, en la mayor\u00eda de los casos, se definen como participativos, a pesar de que las comunidades o productores beneficiarios cuentan con escasos grados de libertad para hacer valer su l\u00f3gica, sus prioridades, sus metas y criterios. Los enfoques integrales y territoriales presionan un cambio profundo en estos mecanismos de planeamiento y de asignaci\u00f3n de prioridades p\u00fablicas, haci\u00e9ndolas tender hacia mecanismos de demanda, donde la formulaci\u00f3n y priorizaci\u00f3n se realiza desde la base misma de la organizaci\u00f3n social y econ\u00f3mica y las prioridades son trazadas en el terreno mismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los cambios apreciados en diferentes escenarios se pueden ejemplificar con las diferencias entre los planes indicativos de producci\u00f3n que establec\u00edan desde el nivel p\u00fablico, centralizadamente, las metas econ\u00f3micas y productivas, poniendo al servicio de estos planes el conjunto de instrumentos de pol\u00edtica desde al cr\u00e9dito a la extensi\u00f3n, y los agentes econ\u00f3micos resultaban siendo ejecutores de tales programas, esta era una pol\u00edtica t\u00edpicamente de oferta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En oposici\u00f3n se introducen esquemas donde las prioridades y orientaciones de la asignaci\u00f3n del gasto se produce en los niveles mismos en que operan los beneficiarios, como es el caso de los fondos competitivos de recursos asignados a estrategias generales que crean mecanismos descentralizados de decisi\u00f3n, de l\u00f3gica, de prioridades y de criterios. Un ejemplo de ello lo constituye el Programa de Transferencia de Tecnolog\u00eda para Peque\u00f1os Productores que el Gobierno Colombiano desarroll\u00f3 con apoyo del Banco Mundial, en el cual se creo un fondo para financiar proyectos de desarrollo tecnol\u00f3gico, acompa\u00f1ado de una red de actores regionales que defin\u00edan aut\u00f3nomamente las prioridades y los criterios de focalizaci\u00f3n y elegibilidad de proyectos locales espec\u00edficos, rompiendo de esta forma el centralismo en la decisi\u00f3n de la inversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Justificaci\u00f3n del abordaje territorial. <\/strong>Adoptar un abordaje territorial como referencia para una estrategia de apoyo al desarrollo rural se justifica por, al menos, cuatro aspectos: Lo rural es m\u00e1s que lo agr\u00edcola. M\u00e1s que un sector econ\u00f3mico, lo que define las \u00e1reas rurales son sus caracter\u00edsticas espaciales cuando, comparadas con las \u00e1reas urbanas presentan una menor densidad y un mayor peso de los factores naturales. La escala municipal es restringida. Para la planeaci\u00f3n y la organizaci\u00f3n de los esfuerzos de promoci\u00f3n del desarrollo. La escala estadual es excesivamente amplia para dar cuenta de la heterogeneidad y de las especificaciones locales que deben ser movilizadas para estas iniciativas. La necesaria descentralizaci\u00f3n. Las pol\u00edticas p\u00fablicas, como una articulaci\u00f3n de competencias y atribuciones de los espacios y actores en los diferentes niveles territoriales. El territorio es la unidad que mejor dimensiona los lazos de proximidad. Entre las personas, grupos sociales e instituciones que pueden ser movilizadas y convertidas en eje para el establecimiento de iniciativas orientadas al desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sentido metodol\u00f3gico del enfoque territorial. <\/strong>El abordaje territorial no significa \u00fanicamente una consideraci\u00f3n sobre las escalas de los procesos de desarrollo a ser considerados, implica un determinado m\u00e9todo para favorecerlos, reconociendo que este no es el resultado de una acci\u00f3n verticalizada del poder p\u00fablico, sino la creaci\u00f3n de las condiciones para que los agentes locales se movilicen en torno a una visi\u00f3n de futuro, de un diagn\u00f3stico de sus potencialidades y limitaciones y de los medios propios para lograr el desarrollo sostenible.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta forma la perspectiva territorial permite la formulaci\u00f3n de una propuesta centrada en las personas, que considera la interacci\u00f3n de los sistemas socioculturales y ambientales y que contempla la integraci\u00f3n productiva y el aprovechamiento competitivo de sus recursos como medios que posibilitan la cooperaci\u00f3n y corresponsabilidad de los actores sociales pertenecientes al territorio. Se trata, por tanto, de una visi\u00f3n integradora de espacios, actores sociales, mercados y pol\u00edticas p\u00fablicas de intervenci\u00f3n, a trav\u00e9s de la cual se pretende alcanzar la generaci\u00f3n de riquezas con rentas sociales y equidad redistributiva, el respeto a la diversidad, la solidaridad, la justicia social y la inclusi\u00f3n social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diversas dualidades conceptuales gravitan en torno al enfoque territorial, las cuales deben ser cuidadosamente abordadas \/ Proterritorios, IICA, 2009<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":264,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","site-sidebar-layout":"no-sidebar","site-content-layout":"default","ast-main-header-display":"disabled","ast-hfb-above-header-display":"disabled","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"disabled","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","footnotes":""},"categories":[38,5,36],"tags":[],"class_list":["post-262","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-desarrollo-sostenible","category-instituciones-politicas","category-ordenamiento-territorial"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/dualidada-C-1.jpg",600,375,false],"thumbnail":["https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/dualidada-C-1-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/dualidada-C-1-300x188.jpg",300,188,true],"medium_large":["https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/dualidada-C-1.jpg",600,375,false],"large":["https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/dualidada-C-1.jpg",600,375,false],"1536x1536":["https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/dualidada-C-1.jpg",600,375,false],"2048x2048":["https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/dualidada-C-1.jpg",600,375,false]},"uagb_author_info":{"display_name":"Rafael Echeverri Perico - Director cient\u00edfico DATAUM","author_link":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/author\/admin\/"},"uagb_comment_info":1,"uagb_excerpt":"Diversas dualidades conceptuales gravitan en torno al enfoque territorial, las cuales deben ser cuidadosamente abordadas \/ Proterritorios, IICA, 2009","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/262","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=262"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/262\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":902,"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/262\/revisions\/902"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/media\/264"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=262"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=262"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=262"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}