{"id":37,"date":"2001-02-03T07:54:00","date_gmt":"2001-02-03T07:54:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/?p=37"},"modified":"2022-04-05T10:57:15","modified_gmt":"2022-04-05T10:57:15","slug":"transicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/transicion\/","title":{"rendered":"Transici\u00f3n y cambio"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-group is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow\"><div class=\"wp-block-group__inner-container\"><div class=\"wp-block-post-author\"><div class=\"wp-block-post-author__avatar\"><img alt='' src='https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/aeacb10aebcd51d4c6c90145879ed46755ba2e6a6fcc50b217a4a08ad31e4274?s=48&#038;d=mm&#038;r=g' srcset='https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/aeacb10aebcd51d4c6c90145879ed46755ba2e6a6fcc50b217a4a08ad31e4274?s=96&#038;d=mm&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' \/><\/div><div class=\"wp-block-post-author__content\"><p class=\"wp-block-post-author__name\">Rafael Echeverri Perico &#8211; Director cient\u00edfico DATAUM<\/p><\/div><\/div>\n\n<div class=\"wp-block-post-excerpt\"><p class=\"wp-block-post-excerpt__excerpt\">La transici\u00f3n es el verdadero nombre del cambio \/ Misi\u00f3n la Pol\u00edtica en Colombia, ESAP, IICA, 2001 <\/p><\/div><\/div><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"de-la-velocidad\"><em>De la velocidad<\/em><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El signo de los tiempos actuales es el cambio, la mutaci\u00f3n, la velocidad, la obsolescencia, la adaptaci\u00f3n, como expresiones de una nueva naturaleza humana decididamente trashumante. Conceptos que entra\u00f1aban un hondo sentido de transformaci\u00f3n humana como <em>revoluci\u00f3n<\/em>, han perdido el sentido de cataclismo, que tuvo en las \u00e9pocas heroicas, la revoluci\u00f3n francesa, la reforma protestante, la revoluci\u00f3n de independencia de Am\u00e9rica o la revoluci\u00f3n bolchevique. Hoy cambios que se abrogan para s\u00ed, iguales magnitudes y trascendencia, se suceden en espacios de tiempo de tan solo lustros. El sentido reposado del ser humano, que pudo semejarse m\u00e1s a los rumiantes, se ha convertido en el vertiginoso ritmo de los veloces felinos depredadores. Este esp\u00edritu de cambio se nutre del fluir que la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica ha alcanzado durante el presente siglo, mostrando una extraordinaria capacidad para revisar permanentemente los fundamentos que dan cimientos a la sociedad actual.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"del-cambio\"><em>Del cambio<\/em><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero tal vez el cambio m\u00e1s destacable, el m\u00e1s profundo, no es el de los estilos de vida, de los portentosos inventos para multiplicar la productividad humana, la capacidad infinita para alterar el entorno, para modificar la vida y la muerte o para hacer estallar las barreras de tiempo y espacio, que en otro momento signific\u00f3 que <em>hab\u00eda un lugar para cada cosa<\/em> o que siempre habr\u00eda <em>tiempo para vivir y tiempo para morir<\/em>. El verdadero cambio es el del significado mismo del cambio y por lo tanto del significado del no cambio. Conceptos como reforma, revoluci\u00f3n o transici\u00f3n, parecen haber perdido su pertinencia, al haberle sido eliminado de ra\u00edz su contrario: la estabilidad. Hoy aceptamos que cualquier cosa que no cambie en cinco, tres, dos a\u00f1os, est\u00e1 condenada a <em>quedarse fuera<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"de-la-tecnologia\"><em>De la tecnolog\u00eda<\/em><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiero partir de la oda actual de los seres mutantes para ubicar el sentido de la transici\u00f3n que vislumbramos para enfrentar un nuevo proyecto pol\u00edtico. La degradaci\u00f3n del sentido de cambio puede ser atribuida a m\u00faltiples causas de diversa naturaleza. Sin duda el ritmo alcanzado por los cambios t\u00e9cnicos, servidos de los avances en la ciencia que da sustento al nuevo Dios pagano, la tecnolog\u00eda, permiten explicar como hemos ido sustituyendo las viejas formas de hacer las cosas por otras, extraordinariamente m\u00e1s <em>eficientes<\/em>. Los desplazamientos, las comunicaciones, la atenci\u00f3n de la salud, la producci\u00f3n de bienes, las transacciones de todo tipo, cuentan hoy con instrumentos de portentosa capacidad que han reducido el tiempo de ejecuci\u00f3n de todas las tareas tradicionales de una vida <em>normal<\/em>. No quisiera detenerme en una reflexi\u00f3n sobre el sentido del ahorro de tiempo y esfuerzo, solo quiero sembrar la duda de que este tipo de cambio no trasciende a lo m\u00e1s profundo de la vida humana, es decir no toca su humanidad.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"de-la-economia\"><em>De la econom\u00eda<\/em><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El otro factor explicativo del sentido del cambio es la renovada din\u00e1mica que ha adquirido el mundo de la econom\u00eda. La eficiencia productiva alcanzada reduce los tiempos de producci\u00f3n, los accesos a los mercados, los tiempos de respuesta, las esperas para los intercambios financieros. Nos acercamos a una concepci\u00f3n de <em>tiempo real<\/em> como parad\u00f3jica expresi\u00f3n de la eliminaci\u00f3n del tiempo. Todo ello nos conduce a la necesidad de adaptarnos a cambiantes condiciones de entorno en nuestras actividades m\u00e1s cotidianas e \u00edntimas. La raz\u00f3n y la inteligencia est\u00e1n al servicio de encontrar r\u00e1pidamente las formas precisas de adaptaci\u00f3n a la velocidad de los acontecimientos. Creo que all\u00ed muere por <em>ineficiente<\/em> el pensamiento cr\u00edtico, la duda, la indecisi\u00f3n, la lentitud para encontrar el camino, la necesidad de buscar las causas \u00faltimas, o simplemente la contemplaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La m\u00e1quina econ\u00f3mica conducida por una fase nueva, pr\u00e1ctica y eficiente del capitalismo de final de siglo, se ha unificado en criterios de supervivencia basados en la competitividad, que exige estar <em>al d\u00eda<\/em> en los cambios tecnol\u00f3gicos y en la m\u00e1s sutil variaci\u00f3n en los comportamientos de los mercados, de los gustos y preferencias de los consumidores, en mercados din\u00e1micos y concurridos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"abrir-la-brecha\"><em>Abrir la brecha<\/em><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La necesidad de adaptar la estructura econ\u00f3mica, social, pol\u00edtica y cultural a las condiciones del cambio establece permanentes procesos de ajuste y reforma que tienen implicaciones, direcciones y sentidos \u00fanicos para cada tipo de sociedad. Las brechas entre pa\u00edses y grupos sociales tienden a ampliarse, como consecuencia de las diferencias de capacidad para ajustarse, la cual a su vez depende del nivel de inserci\u00f3n o presencia de formas modernas de desarrollo, de formaci\u00f3n de capital humano o de eficiencia econ\u00f3mica. De esta forma el subdesarrollo no solo se arraiga por la falta de capitales, sino que se alimenta de la incapacidad para reaccionar a las nuevas reglas del cambio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En s\u00edntesis, a final de siglo se ha impuesto un ritmo de cambio que vuelve confuso y equ\u00edvoco el sentido de los cambios que se requieren. Se acepta que las transformaciones necesarias son aquellas que permitan que la sociedad viva al ritmo de la innovaci\u00f3n y la eficiencia. Ni siquiera existe una preocupaci\u00f3n clara por el sentido de ingresar a la modernidad, la cual solo queda reservada para una porci\u00f3n de la humanidad, que no entiende que una de sus condiciones esenciales es su propia universalidad. En esta direcci\u00f3n quiero destacar la confusi\u00f3n que se ha apoderado del espacio pol\u00edtico que funda la necesidad de cambio en t\u00e9rminos de la precariedad de nuestras posibilidades de <em>aconductarnos<\/em> a las nuevas reglas de la velocidad, lo cual tiene su mejor expresi\u00f3n en los <em>nuevos revolucionarios<\/em>, encarnados en el neoliberalismo m\u00e1s radical.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-cambio-a-favor-de-la-inmovilidad\"><em>El cambio a favor de la inmovilidad<\/em><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La <em>revoluci\u00f3n pac\u00edfica<\/em> que identific\u00f3 el plan nacional de desarrollo del gobierno del presidente C\u00e9sar Gaviria, entre 1.990 y 1.994, refleja con nitidez el sentido que adquiere la transformaci\u00f3n. Recordemos que el escenario pol\u00edtico del momento en que fue elegido el presidente Gaviria estaba marcado por una terrible angustia general. Tres candidatos presidenciales fueron asesinados, el terrorismo iniciaba la demostraci\u00f3n de poder desestabilizador que luego ha ejercitado minando las fuerzas de todo un pueblo arrinconado, el narcotr\u00e1fico se mostraba fortalecido y arrogante en todos los escenarios nacionales, los desequilibrios sociales se manten\u00edan sin esperanzas de soluci\u00f3n, la demostrada incapacidad de la dirigencia nacional para afrontar el drama nacional, en fin, se hac\u00eda evidente el clamor general por un cambio en nuestra vida en sociedad. Un estado de \u00e1nimo proclive a la renuncia, parec\u00eda favorecer un profundo ajuste, creando las condiciones necesarias para que se produjeran virajes significativos en aspectos, hasta ese momento impensables. No de otra forma se entiende el consenso que se logr\u00f3 para dar muerte a la centenaria constituci\u00f3n, para cerrar el congreso, para reformar el r\u00e9gimen laboral, para ajustar las reglas del comercio internacional, replantear la seguridad social, entre otras reformas que en d\u00e9cadas anteriores se hab\u00edan resistido a toda suerte de embates.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, los <em>revolucionarios<\/em> de la <em>revoluci\u00f3n pac\u00edfica<\/em> entendieron que los cambios que anhelaba la naci\u00f3n eran los que les deb\u00edan de permitir entrar en el v\u00e9rtigo de los cambios tecnol\u00f3gicos y econ\u00f3micos. Se impuso la idea de que el cambio que necesitaba Colombia era el de la <em>apertura econ\u00f3mica<\/em>, como extra\u00f1o sustituto del ingreso a la modernidad. Se lograron m\u00e1s reformas que las acumuladas en las dos d\u00e9cadas anteriores, las cuales no lograron atenuar el dram\u00e1tico avance de la descomposici\u00f3n que dio origen a la confianza depositada en los reformadores. M\u00e1s a\u00fan, el desarrollo de los acontecimientos demostr\u00f3 que lejos de aliviarse se acentuaron. Es claro que la <em>revoluci\u00f3n<\/em> de principios de los noventa tiene dos efectos perversos: la p\u00e9rdida del sentido transformador de una revoluci\u00f3n en la sociedad colombiana y la frustraci\u00f3n profunda de la sociedad que crey\u00f3 que las revoluciones cambiaban las sociedades. No solo no logramos el cambio, perdimos la esperanza en \u00e9l. Hoy se insiste en explicaciones ingenuas que tratan de reivindicar las reformas, en una segunda oportunidad, amparadas por un nuevo llamado al cambio, que lidera el actual gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el otro extremo del espectro pol\u00edtico se encuentra el discurso de la revoluci\u00f3n armada, otrora de corte socialista marxista, hoy inmersa en grandes contradicciones entre un militarismo fren\u00e9tico, ambivalencia ideol\u00f3gica y graves concesiones \u00e9ticas, de las cuales el terrorismo y la violaci\u00f3n a los derechos humanos son protuberantes. Si en un momento de la historia nacional logr\u00f3 la legitimidad de reivindicar la justicia social, hoy, a pesar de prevalecer como sustento de su existencia, ha contribuido a una apat\u00eda desesperanzadora, a\u00fan entre los excluidos. Es una forma m\u00e1s de la frustraci\u00f3n frente a las posibilidades de transformaci\u00f3n profunda de <em>los verdaderos males <\/em>de nuestra sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Com\u00fan a todas estas expresiones de <em>revoluci\u00f3n<\/em> es la identificaci\u00f3n de un proyecto de pa\u00eds ideal que leg\u00edtimamente so\u00f1amos todos los colombianos. Ninguno de los discursos transformadores ha estado ausente de proponer un pa\u00eds democr\u00e1tico, pac\u00edfico, justo, estable, viable y sostenible. Perece una broma del destino que las propuestas de la guerrilla, de los paramilitares, del partido conservador, del liberal, de los planes de desarrollo y de la iglesia coincidan en lo que deber\u00eda ser Colombia. El <em>deseable posible<\/em> parecemos tenerlo claro y lo verdaderamente tr\u00e1gico es que uno puede llegar a creer que todos pueden estar sinceramente comprometidos en que ese pa\u00eds se logre, al menos sobre el convencimiento de que <em>exista una segunda oportunidad para estas generaciones condenadas a la soledad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero es evidente que los caminos para alcanzar ese pa\u00eds difieren radicalmente, que los cambios que se requieren se interpretan en formas contrapuestas y excluyentes, que la naturaleza de <em>los medios<\/em> es disimiles, que los protagonistas no son los mismos, que los costos que se deben pagar para lograrlo se cargan en forma diferente, que las v\u00edctimas del estado actual y del proceso var\u00edan, en fin, que los caminos para acceder a la nueva sociedad est\u00e1n marcados por la divergencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo anterior se siente como una alabanza a la democracia, es decir a la deseable existencia de la diferencia. No es malo que existan propuestas diferentes, visiones contrapuestas e, inclusive, intereses diferentes. Ese no es el problema, esa es una virtud. Lo que est\u00e1 verdaderamente mal, es que estas diferentes formas de entender el camino, no tienen un escenario adecuado para su confrontaci\u00f3n y desarrollo. Se ha entronizado la idea de que es v\u00e1lido imponer una opci\u00f3n sobre la otra por medios violentos, por el terror, por la sangre, por la exclusi\u00f3n, por la arrogancia, por la equivocada certeza de que cada cual tiene la raz\u00f3n y su derivado tr\u00e1gico: que su raz\u00f3n se la puede imponer a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"lo-que-se-perdio-en-el-cambio\"><em>Lo que se perdi\u00f3 en el cambio<\/em><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He aqu\u00ed, entonces tres elementos que considero claves para el an\u00e1lisis: la difusa definici\u00f3n del cambio que se requiere, la p\u00e9rdida de contenido del cambio o el desprestigio a que llegaron <em>reforma <\/em>y <em>revoluci\u00f3n<\/em> en manos de revolucionarios y reformistas incapaces y la carencia de un escenario pol\u00edtico para discernir democr\u00e1ticamente entre una y otra opci\u00f3n. Todo ello en el marco c\u00f3mico de que todos creemos saber lo que queremos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"de-quienes-somos-colombia\"><em>De qui\u00e9nes somos Colombia<\/em><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiero aqu\u00ed hacer una digresi\u00f3n que debe ayudar a complementar el escenario del cual parto. Cuando hablamos de Colombia, de sus crisis y de sus problemas, tendemos a aplicar resero inverso al excluyente que domina nuestra vida econ\u00f3mica y social. Con inusitada frecuencia convertimos la degradaci\u00f3n de nuestra elite dirigente en la degradaci\u00f3n de toda la sociedad. Es claro que el poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico ha estado altamente concentrado, que la exclusi\u00f3n es una impronta de nuestra sociedad y que lo visible es el poder y sus instituciones. La corrupci\u00f3n, la cleptocracia y la ilegitimidad que ha alcanzado a la <em>clase dirigente<\/em> del pa\u00eds, expresi\u00f3n que institucionaliza nuestra proverbial desigualdad, no se extienden de igual forma en el resto de la sociedad que, a\u00fan de ello, queda excluida. No es trivial la reivindicaci\u00f3n de que en Colombia tenemos una sociedad escindida, donde la mayor\u00eda, enajenada en su posibilidad real de acceder al poder, tiene una menor responsabilidad y, m\u00e1s importante a\u00fan, tiene un menor grado de <em>degradaci\u00f3n<\/em>. La enfermedad colombiana no es epid\u00e9mica, es end\u00e9mica a los grupos encerrados en el usufructo extremo del poder. Porqu\u00e9 es importante esta consideraci\u00f3n? Por la simple y llana raz\u00f3n de que no es l\u00edcito extrapolar la decadencia del ejercicio del poder a las comunidades y ciudadanos que la padecen.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"de-la-reforma-a-la-transicion\"><em>De la reforma a la transici\u00f3n<\/em><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, frente a este panorama se abre la necesidad de identificar los factores que pueden ser considerados como los <em>m\u00ednimos <\/em>necesarios para disparar los procesos pol\u00edticos que establezcan un nuevo escenario, posiblemente un <em>nuevo ordenamiento democr\u00e1tico<\/em>, que determine un punto de inflexi\u00f3n, un viraje real que rompa el c\u00edrculo de degradaci\u00f3n y exclusi\u00f3n. Este es el verdadero sentido de la <em>transici\u00f3n<\/em> que debemos emprender. No se trata de una transici\u00f3n hacia la eficiencia y la competencia, no se trata de la transici\u00f3n hacia el pa\u00eds so\u00f1ado, no se trata de la transici\u00f3n hacia la \u00e9tica, no se trata de la transici\u00f3n hacia la justicia. Se trata de la transici\u00f3n hacia la liberaci\u00f3n de las potencialidades y fuerzas sociales y pol\u00edticas que permitan recuperar la legitimidad del cambio, que permita la explosi\u00f3n creadora e imaginativa de una sociedad reprimida en lo m\u00e1s esencial, en su propia personalidad, en su propio reconocimiento, en su autoestima, en su dignidad, en su valoraci\u00f3n. Entiendo aqu\u00ed la transici\u00f3n como la precondici\u00f3n para emprender los caminos, o reformas, que nos conduzcan al <em>proyecto deseable y posible<\/em> y en este sentido es una propuesta diferente de lo que entendemos tradicionalmente por transici\u00f3n pol\u00edtica, de un sistema a otro, econ\u00f3mica, de una estructura a otra. Caminos que en el juego democr\u00e1tico y pacifista abran los espacios a la creaci\u00f3n colectiva de sociedad, donde los ajustes y definiciones que optemos tengan el nivel de apropiaci\u00f3n e inclusi\u00f3n que los haga leg\u00edtimos, como fundamento de su viabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este es el \u00e1mbito de la transici\u00f3n, entendida como la estrategia que permita que&nbsp; la sociedad colombiana, toda, <em>trascienda<\/em> su actual estado de perplejidad, frustraci\u00f3n, confusi\u00f3n, decepci\u00f3n, impotencia, rabia contenida, desconcierto, horfandad, verg\u00fcenza, indignidad, marginalidad y exclusi\u00f3n, permiti\u00e9ndole abrir caminos para iniciar un viaje complejo y exigente para la construcci\u00f3n del pa\u00eds deseado y posible. La transici\u00f3n no es el viaje, ni el arribo, es el alistamiento. Quiero aventurarme a pensar que el capital pol\u00edtico es el estipendio para la traves\u00eda y que la transici\u00f3n tiene como prop\u00f3sito crear ese capital pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Colombia atraviesa o, mejor, se empantana, en un momento hist\u00f3rico muy grave. Perdi\u00f3 su rumbo y la energ\u00eda que la pueda movilizar. No vivimos una fase natural de un proceso comparable con otros pa\u00edses, vivimos nuestra propia y \u00fanica crisis como naci\u00f3n y sociedad. Lo m\u00e1s peligroso est\u00e1 asociado con la dificultad para entender la magnitud de nuestro drama. No se trata de reactivaci\u00f3n de la econom\u00eda, de nuevos esquemas de inserci\u00f3n en el orden mundial, de un nuevo r\u00e9gimen laboral, de una nueva ley de partidos, de reforma agraria, ni siquiera, de lograr la paz. Se trata de que hemos perdido nuestra capacidad para reconocer nuestra impotencia para enfrentar el m\u00e1s simple de los problemas. Un primer paso para hacer viable la naci\u00f3n es lograr la consciencia necesaria para entender que esto no puede seguir as\u00ed, que requerimos un cambio de verdad. De all\u00ed la gran responsabilidad hist\u00f3rica de quienes han abusado de las ideas de cambio, reforma o revoluci\u00f3n, para mantener las cosas igual, para alejar la opci\u00f3n democr\u00e1tica, mientras todos presenciamos tan solo nuevos protagonistas de una repartici\u00f3n insensible e irresponsable que ha puesto al poder de espaldas a la verdadera calamidad que vive la sociedad. La urgencia y profundidad de la transici\u00f3n a\u00fan no son suficientemente expl\u00edcitas, a pesar de los discursos y declaraciones en que se esconde la poca voluntad de producirla.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"las-distintas-transiciones\"><em>Las distintas transiciones<\/em><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si bien la transici\u00f3n ha de ser entendida como un proceso pol\u00edtico, la naturaleza de sus componentes es econ\u00f3mica, cultural y social, en virtud de sus implicaciones sobre lo p\u00fablico, sobre el poder y sobre las instituciones. De esta forma se puede afirmar que se requiere una transici\u00f3n econ\u00f3mica, una transici\u00f3n cultural y una transici\u00f3n institucional, en cuanto esferas de lo pol\u00edtico. Ellas deben de sumar una verdadera transici\u00f3n pol\u00edtica, que enfrente el costo de la <em>modernidad aplazada<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lo econ\u00f3mico se hace urgente una transformaci\u00f3n de su papel en la creaci\u00f3n de sociedad, poner en tela de juicio su primac\u00eda sobre lo pol\u00edtico, su sentido sobredeterminante, su naturaleza totalizante y excluyente. En segundo t\u00e9rmino requiere un replanteamiento de la idea dominante de que la distribuci\u00f3n es una consecuencia <em>deseable<\/em> del crecimiento econ\u00f3mico y no la <em>raz\u00f3n de ser<\/em> de la econom\u00eda. Tercero, entender que la sostenibilidad compromete el sentido del objeto de la econom\u00eda, en contraposici\u00f3n con la atenuada \u00e9tica ambientalista del capitalismo moderno. En fin, existe un conjunto de supuestos b\u00e1sicos de la econom\u00eda que deben ser replanteados, determinando nuevas metas y, de all\u00ed, las definiciones de los procesos que es necesario emprender para lograr que la econom\u00eda est\u00e9 al servicio de la sociedad y no \u00e9sta supeditada al imperio de la l\u00f3gica racional de un sistema que encarna, bajo el manto de la <em>neutralidad<\/em> y el racionalismo rampl\u00f3n, las estructuras de poder pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lo cultural, quisiera reducir la transici\u00f3n a un \u00fanico concepto, <em>reconocimiento<\/em>. No hay duda de que uno de los m\u00e1s degradantes males nacionales es nuestra actitud vergonzante, cuya m\u00e1xima expresi\u00f3n es la actitud arribista de nuestras elites, que hoy se legitima en un triste sentido de <em>globalizaci\u00f3n<\/em>. Se ha generalizado en todas las esferas de la sociedad, a pesar de la existencia de esperanzadores y amplios focos de resistencia, la subestimaci\u00f3n y el conformismo, como si lo m\u00e1s rico y profundo de nuestra tradici\u00f3n mestiza fuera el mal que debemos combatir. El modelo que impuso el paradigma de progreso asociado a la urbe y al consumo, ha demolido y neutralizado la extraordinaria capacidad imaginativa y creativa de nuestra cultura. Un peligro <em>moderno<\/em> potenciado por la globalizaci\u00f3n, ronda nuestras ra\u00edces: creer que la <em>modernidad<\/em> implica nuestra propia negaci\u00f3n. Hacer un inventario valiente, humilde y generoso de nuestro propio ser, podr\u00eda ser un ejercicio extraordinariamente <em>rentable<\/em>. Pero este ejercicio solo puede ser hecho desde nuestra historia y nuestra cultura. El planeta est\u00e1 lleno de ejemplos de desarrollo, modernidad y posibilidad de felicidad para pueblos que han sabido mantener, defender y <em>modernizar<\/em> sus propias culturas sin negarlas, sin esconderlas y sin excluirlas. Una sociedad no se crea <em>transculturizando<\/em>, sea por la v\u00eda de <em>la cruz y la espada<\/em> o por la v\u00eda <em>internet<\/em>, solo es posible valorando la construcci\u00f3n realizada por generaciones, hoy adherida a nuestros genes, a pesar de los intentos de <em>macdonalizaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lo institucional, la transici\u00f3n se debe orientar al desarrollo de formas de organizaci\u00f3n que permitan el fluir de la energ\u00eda pol\u00edtica en aras de crear el <em>capital pol\u00edtico<\/em> que requerimos para <em>crear sociedad<\/em>. La tradici\u00f3n institucional colombiana nos indica abrupta y descomunalmente la necedad de insistir en la frivolidad de armar y desarmar instituciones, sean estas normas, leyes, constituciones u organizaciones. Es una lecci\u00f3n dolorosa y costosa, cuyo capitulo reciente m\u00e1s notorio fue el de la expedici\u00f3n de nuestra Constituci\u00f3n del 91, que m\u00e1s temprano que tarde, demostr\u00f3 que las instituciones no nacen del papel, sino que, cuando existen, se registran en el papel. De all\u00ed que lejos de haber perdido vigencia el tema institucional, nos indica la urgencia de repensarlo y de afianzar la transici\u00f3n en la recuperaci\u00f3n o creaci\u00f3n de instituciones, entendidas como arreglos basados en la confianza, en la comunicaci\u00f3n y la solidaridad. Sin estas instituciones no es l\u00edcito pensar en contar con las bases para la creaci\u00f3n de una sociedad democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si observamos la naturaleza de los componentes de la transici\u00f3n, su sentido de cambio de los fantasmas que conforman el <em>subconsciente colectivo<\/em>, podemos entender que el exorcismo debe realizarse a trav\u00e9s de una nueva <em>pedagog\u00eda<\/em> de la creaci\u00f3n, donde la imaginaci\u00f3n, la creatividad, los valores propios, los sentimientos, el afecto y la fe den espacio al repensarnos, como condici\u00f3n para descubrir que nuestra <em>soledad<\/em> se reafirma en la negaci\u00f3n del otro, que soy yo mismo, en cuanto a pertenecer a una misma y grande naci\u00f3n. As\u00ed entendemos este ejercicio de la Misi\u00f3n Pol\u00edtica que quiere proponer un nuevo camino para iniciar la transici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"del-tiempo-de-la-transicion\"><em>Del tiempo de la transici\u00f3n<\/em><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente quisiera referirme a la temporalidad de un proceso de transici\u00f3n. Reformas, ajustes, reingenierias, modernizaciones, reestructuraciones, reconversiones, siempre tendr\u00e1n vigencia y forman parte de la vida. Su velocidad y profundidad pueden variar, lo mismo que las orientaciones e ideolog\u00edas que las respalden, particularmente en un escenario democr\u00e1tico. Pero la transici\u00f3n, entendida en los t\u00e9rminos aqu\u00ed expuestos, es una, es un punto de partida, es la dotaci\u00f3n inicial de capital pol\u00edtico y por tanto debe ser realizada en un plazo tan breve como profunda sea la degradaci\u00f3n alcanzada por la sociedad. No me cabe duda de que Colombia debe realizar esta transici\u00f3n con urgencia, aquella que impone la forma como nuestro suelo se anega de sangre y los ni\u00f1os y j\u00f3venes se niegan a entender la miserable herencia que les espera. La transici\u00f3n se debe fundar en un compromiso acotado en el tiempo, que implica mirar con sospecha toda ortodoxia y que debe permitir en breve plazo afirmar a la sociedad en su conjunto:<em> hemos sentado las bases de instituciones que reflejan nuestros acuerdos, hemos revalorado lo que somos y hemos puesto a la econom\u00eda en su lugar, como instrumento de progreso y justicia y, por tanto, estamos preparados para iniciar el camino de la discrepancia democr\u00e1tica, de la organizaci\u00f3n social, del alivio a la pobreza, del combate a la exclusi\u00f3n, del crecimiento econ\u00f3mico, de la creaci\u00f3n de instituciones, de la integraci\u00f3n con el mundo, de la creaci\u00f3n de una sociedad colombiana \u00fanica, propia, orgullosa y digna, que nos involucre a todos con la misma fuerza como puede ser \u00fanico, propio, orgulloso y digno el amor que individualmente profesamos por quienes nos son m\u00e1s caros.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La transici\u00f3n es el verdadero nombre del cambio \/ Misi\u00f3n la Pol\u00edtica en Colombia, ESAP, IICA, 2001<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":236,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","site-sidebar-layout":"no-sidebar","site-content-layout":"default","ast-main-header-display":"disabled","ast-hfb-above-header-display":"disabled","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"disabled","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","footnotes":""},"categories":[35,38,5,6],"tags":[13,10],"class_list":["post-37","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-desarrollo-sostenible","category-instituciones-politicas","category-sociedad-y-territorio","tag-cambio-politico","tag-democracia"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-content\/uploads\/2001\/02\/transicio\u0301n-2-1.jpg",600,400,false],"thumbnail":["https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-content\/uploads\/2001\/02\/transicio\u0301n-2-1-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-content\/uploads\/2001\/02\/transicio\u0301n-2-1-300x200.jpg",300,200,true],"medium_large":["https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-content\/uploads\/2001\/02\/transicio\u0301n-2-1.jpg",600,400,false],"large":["https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-content\/uploads\/2001\/02\/transicio\u0301n-2-1.jpg",600,400,false],"1536x1536":["https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-content\/uploads\/2001\/02\/transicio\u0301n-2-1.jpg",600,400,false],"2048x2048":["https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-content\/uploads\/2001\/02\/transicio\u0301n-2-1.jpg",600,400,false]},"uagb_author_info":{"display_name":"Rafael Echeverri Perico - Director cient\u00edfico DATAUM","author_link":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/author\/admin\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"La transici\u00f3n es el verdadero nombre del cambio \/ Misi\u00f3n la Pol\u00edtica en Colombia, ESAP, IICA, 2001","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":280,"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37\/revisions\/280"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/media\/236"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dataum.info\/enfoque_territorial\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}